El tiempo se detiene en este instante. No necesitamos más. Sólo la belleza de esta luz, de la tempestad contenida en el infinito, de este sendero de libertad que nos lleva a donde queremos estar. El mar siempre en nuestro horizonte, ese mar que conocemos tan bien, omnipresente, tan enfadado a veces, tan acariciador otras.
Caminamos sin prisa hacia nuestros sueños, un porvenir lleno de posibilidades. Somos tan jóvenes, queda tanto por vivir. Lo intuimos, y eso nos llena de fuerza y de más sueños.
Pero ahora estamos aquí, no cambiamos este presente por nada. Es este frescor que viene del mar, el sonido de las olas que nos hechiza, saber que no necesitamos buscar la belleza porque ella ya nos encontró.